martes, 8 de abril de 2014

Maracanazo

Para los desentendidos: El "Maracanazo" fue la gesta heróica protagonizada por la selección uruguaya de fútbol el 16 de Julio de 1950 , en el contexto del partido final de la cuarta versión de la copa del mundo, que tuvo lugar en el estadio Maracaná. La víctima de los celestes fue ni más ni menos  que su par brasileño que, además de ser local, era el amplio favorito para adjudicarse el trofeo más ansiado que el mundo fútbol comprende. La expectativa de los dueños de casa era amplia, y era que no: Brasil, hasta ese entonces, nunca se había coronado campeón del mundo. Era la oportunidad perfecta: les bastaba con tan solo un empate y estaban en sus tierras. El público así lo entendió y respondió con creces: ese día 173 mil personas se dieron cita en el coloso ubicado en Río de Janeiro. - el partido con mayor cantidad de espectores del cual se tiene registro- Pero no, las cosas no se le dieron a los cariocas  y todos esos signos que hacían presagiar un día perfecto y soñado para los del "scratch" no fue más que una cruel jugada de las circunstancias para que terminara como una pesadilla. Y para hacerlo todo más terrible y trágico Uruguay dio vuelta el partido tras ir perdiendo por la cuenta mínima. Parecía un crimen macabro llevado a la perfección sin dejar ni un detalle al azar para que el sufrimiento de la víctima fuera completo

Es que la expectativa,y la seguridad, y el triunfalismo era tan grande como fue la desilusión una vez terminado el cotejo. Tanto así que una cifra considerable de hinchas brasileños decidieron poner fin a su vida; no había consuelo ¿Los responsables? Alcides Gigghia, Obdulio Varela y Barbosa. Este último fue el que menos responsabilidad tuvo, sin embargo todos los dardos apuntaban a él. Por muchos años fue responsabilizado por lo sucedido. Harto tiempo después el mismo meta brasileño declaró: " he sido culpado de un crimen que yo no cometí"

Desde entonces, cualquier evento deportivo que concluya a pesar de la lógica y los pronósticos es conocido- manteniendo las proporciones- como Maracanazo.

La historia de este hito deportivo, que le pesa a los brazucas hasta el día de hoy, lo conocía hace ya un buen tiempo, pero lo internalicé aún más cuando lo escogí como tema de disertación junto a Tomás, un compañero tan futbolizado y amante de la historia de este deporte como yo.

El miércoles recién pasado tuve mi primer Maracanazo como hincha: mi equipo ganó en el mítico estadio contra todos los pronósticos ante Botafogo, equipo que no perdía en condición de local hace 41 años jugando por torneos internacionales. Nunca olvidaré las caras incrédulas de las personas que se posaban frente al televisor del bar en donde yo estaba sintonizando el partido. No podían creer que un equipo tan pequeño, con una historia tan ligada al sufrimiento estuviera ganándole a ese equipo brasileño y en el mísmisimo Maracaná, y más encima logrando la clasificación a octavos de final, y de pasada poniendo en jaque la de los brasileños. Era, realmente, una falta de respeto. La prensa local había titulado días atrás que los chilenos no eran un equipo de temer y que la clasificación la tenían amarrada, muy parecido a lo que pasó en el 50 donde los diarios titulaban que la copa ya era de ellos y que no pasarían zozobras. El mismo estadio Maracaná en su inaguración había sido decorado con pancartas que decían "Homenaje a los campeones del mundo." Podría estar el día entero dando ejemplos reales que dejaban al descubierto la seguridad del mundo acerca del triunfo brasileño. Pero volviendo al tema: el partido de Unión reunía todas las características para ser tildado de Maracanazo.

No creo que haya sido coincidencia que con la misma persona que me informe de manera detallada acerca del Maracanazo de los uruguayos haya sido el mismo que estuvo conmigo para mi primer Maracanazo como hincha , tampoco creo que haya sido coincidencia  que su equipo haya sido el último -antes de que se jugara el partido de la Unión, claro- en ganarle a Botafogo en el Maracaná, y mucho menos creo en las coincidencias cuando, en este preciso momento, estamos juntos en la búsqueda de una segunda oportunidad; en busca de nuestro propio Maracanazo.


Dedicado a Tomás Urquieta, quien estuvo conmigo ese histórico dos de Abril del año 2014, compartiendo una chorrillana con unas bebidas y cervezas mientras yo saltaba y gritaba celebrando mi primer Maracanazo.