martes, 28 de mayo de 2013

¡Campeones!

No hay otro término para describirlo mejor: somos campeones, al fin podemos sacarnos las penas, las frustraciones, los líos que tenemos a modo personal. Todo esto lo sacamos a traves del llanto, mas no podemos conformarnos con eso,  por momentos no dimensionamos que somos parte de una generación de hinchas que marcó un hito; no, definitivamente no nos damos cuenta. Yo me pregunto. me refriego, me recalco: ví a mi equipo ser monarca por primera vez en nuestro estadio ¿cuántos hinchas ya fallecidos les hubiese gustado tener esta experiencia? ¿A qué precio hubieran llegado para poder  ver este hito?

Unión Española es un equipo de tradición antigua, de hinchada predominantemente longeva, algo tiene este equipo que no llama a nuevas generaciones, salvo algunas excepciones. Sin embargo son rostros más bien jóvenes que se ven constantemente en santa Laura, pero para estas instancias más o menos importantes suelen verse ciertos rostros ya más entrados en edad y que por motivos obvios no pueden ir con tanta frecuencia al mítico Santa Laura.

Me siento un afortunado, por lo mencionado anteriormente, mi equipo salió por primera vez en su estadio y estuve presente, y no solo estuve presente en el partido final,donde culminamos la campaña y levantamos la copa, sino que también en gran parte de la campaña. Ayer fue la guinda de la torta. Me dí el tiempo de derramar las lágrimas de algo que nos merecíamos como institución; atrás quedaron esas lágrimas de frustración cuando no nos salía nada en la liguilla de promoción el dos mil ocho contra Puerto Montt; presentes, pero sin rabia están deambulando los recuerdos de ese partido contra la u, donde lloraba por la pérdida de un campeonato, del cual nos habíamos generado muchas expectativa como hinchas, además de lo doloroso que es que celebren en tu cara y en tu estadio, y con un poco de pena sigo recordando las postales de aquella final en Talcahuano donde las lágrimas se hicieron presente también, pero en esta ocasión de una tristeza indescriptible, tanto así que entre algunos hinchas me tuvieron que levantar del suelo.

Pero este domingo era una suerte de borrón y cuenta nueva; la semana estuvo de infarto y nada me desconcentraba de lo que podía y no podía pasar, me costaba concentrarme, me costaba retomar ciertas lecturas, La consigna era una sola: cerrar heridas. ¿Cómo no ilusionarse si el partido pasado lo ganamos de una manera maravillosa, donde el gol de Ampuero te hacía pensar que ibamos a tocar la gloria? La madrugada de ese domingo me desperté unas cuatro veces, la hora no pasaba nunca. Llegó el día me levanté a eso de las diez AM, me levanté a buscar el diario me, bañé y me puse a esperar a mis compañeros quienes iban a estar en mi casa a minutos previos del partido, debido a la cercanía que tiene mi hogar con el estadio.

Fuimos ya al estadio cuando aún restaban un poco más de dos horas para el inicio del partido. Pasamos por los dispositivos de seguridad, acto seguido nos sometimos a las revisiones de carabineros. Una vez adentro hacíamos hora, mirabamos como llegaba paulatinamente la gente, conversábamos y yo constantemente preguntaba si en ellos había nervios con el fin de saber si sentían lo mismo que yo sentía, salían los equipos a hacer el precalentaminento. La hora se acercaba. Por fin el partido comenzó; los nervios estaban  y a medida que pasaban los minutos iban aumentando. Tenía mi concentración puesta tanto en lo que estaba viendo y en lo que estaba escuchando de lo que pasaba en Arica, con el gol de los norteños, que se gritó en Santa Laura como si fuese un gol de la mismísima unión, las tensiones se fueron apaciguando pero no del todo.

Al inicio del segundo tiempo todo seguían igual, pero hubo en hecho que hizo que las pulsaciones incrementaran y este fue el empate de católica en Arica. En ese momento reaparecieron todos los fantasmas de Talcahuano y de otras veces en que el objetivo se nos escapó de las manos. Finalmente todo fue volviendo a la normalidad cuando pudimos convertir el gol y el otro partido que también nos importaba no registraba mayor movimiento, el partido finalmente finalizó somos campeones y en esos momentos el llanto, ese maldito llanto que tantas veces era de pena, de impotencia, de frustración, al fin era de felicidad al fin era de emoción y ver que los jugadores también se inuncaban los ojos con ese  mismo tipo de lágrimas era más emocionante aún. Una vez terminada todas esas vueltas olímpicas, retenidas y aguantadas por este maldito/bendito deporte decidí ir hacia los camarines a fotografiarme con jugadores y agradecerles por lo que se había logrado. Más grande fue mi felicidad y mi emoción cuando me encontraba con los jugadores, los abrazaba, les daba las gracias y la mayoría de ellos  replicaban: "felicitaciones", haciendome parte de esto. Una vez que se empezaba hacer tarde decidí volver a casa y mientras hacía egreso del recinto notifiqué que quedaba una puerta abierta no lo pensé dos veces y me metí a la cancha  a sacarme una foto dentro de ella y recordando una enseñanaza que me dejaron acerca de que las cosas adquirían valor según su contexto histórico arranqué pasto de la cancha, de esa cancha que por primera vez nos vió alzar una copa. Ahora ese pedacito de pasto se encuentra guardado en una cajita esperando que algún día, varios años después, vuelva a abrir la cajita y recordar este hito maravilloso que pude vivir y que muchos murieron esperando verlo.

Somos campeones, por fin somos campeones, ocho años era mucho tiempo para volver a tocar la gloria y ciento dieciseis más aún, algún día esto tenía que pasar y agradezco que este día se haya dado mientras yo este vivo, me he preocupado de que esto no se me olvide nunca más. El partido del domingo se encuentra grabado para poder verlo una y otra vez, los diarios del día después están todos guardados y el pedacito de pasto,espero que sea guardado por muchos años, entregarselo a mi descendencia, si es que llega y espero de verdad espero que el veintiseis de mayo del dos mil trece sea grabado en la piel de miles de personas aparte de la mía, que la gente de este club no se olvide nunca que fue parte de un hito que no se le baje el perfil porque esto de verdad que es importantísimo. ¡Campeones!

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