lunes, 2 de septiembre de 2013

Jugar de local.

Casi siempre es mejor jugar de local; te sientes cómodo; estás en tu casa, con tu gente, en tu ciudad, en tu cancha, la cual le conoces todas las trampitas y  mañas. Así como en la vida misma. Todos nos caracterizamos por tener habilidades en ciertos ámbitos de la vida, ya sea por conocimientos, experiencias vividas ó conocidas. Es allí donde se tiene control; se maneja la situación a la perfección: eres autoridad. Rara vez sales perdiendo,  ya que eres un rey en el puesto, tanto así que nadie se atreve a desafiar a alguien en una materia que se maneja. Por ejemplo: si alguien osa a debatir con un profesor acerca de educación este inmediatamente se jactará de su vasta trayectoria en la profesión, de sus innumerables experiencias en las salas de clases, y de seguro de la distintas realidades de vida que ha visto a lo largo de su carrera como pedagogo. No debería de extrañarnos, la gran mayoría de nosotros se sentiría ofendido cuando nos debaten de ese tema en el que nos manejamos, ¿cómo se atreven? Siendo que sabemos perfectamente de qué hablamos, porque es ese el tópico, nuestro tópico, fuerte de conversación y argumentación. Incluso cuando no estás manejando un tema de discusión ocupamos analogías con nuestros tópicos para poder defendernos.

Así pasa regularmente con economistas, deportistas, escritores, políticos, futboleros, músicos, amantes de la música, étcetera, étcera. Tipos que se manejan en lo suyo, ejemplos hay por montones.

Danilo Díaz en un pasaje de su libro 80 años del fútbol chileno le pregunta a Andrija Percic, otrora técnico de Antofagasta, quién era tildado de defensivo, porqué no hacía subir a los laterales para darle algo más de ataque a su equipo. Percic respondió con una analogía, de esas dignas de enmarcar: "Los laterales son las ventanas de la casa. Si usted deja las ventanas de su casa abierta van a entrar los ladrones. ¿Y quiénes son los ladrones? Los que van por las bandas. Por eso nunca hay que dejar las ventanas abiertas". Genio. 

Algo muy parecido -por no decir lo mismo- le pasa a Chance en Desde el jardín. Él sin conocer el mundo exterior se desenvuelve en este a la perfección, cuando tiene que salir a la calle (puesto el hombre que lo apadrinó toda su vida se muere y Chance debe abandonar el que fue su hogar toda la vida) ya que todo lo que oye, a pesar de no tener idea lo relaciona con la experiencia aprendida tras estar toda una vida encerrado en un jardín, y de vez en cuando ver televisión. Esa fue la forma de sobrevivir en el momento de reventar la búrbuja. La gente quedaba impresiona con su supuesta capacidad de análisis, pero ellos jamás se imaginaron que quién estaba delante suyo era una persona ignorante, además de inexistente, que relacionaba todo con su trabajo, el cual manejaba al revés y al derecho, y dejaba pasmada a la población. Como cuando le preguntaron qué opinaba acerca de la crisis en la cual se encontraba inmerso su país a lo que respondió:

En todo jardín hay una época de crecimiento. Existen la primavera y el verano, pero también el otoño y el invierno, a los que suceden nuevamente la primavera y el verano. Mientras no se hayan seccionado las raíces todo está bien y seguirá estando bien.

Sin duda puede ser considerada, esta forma, una buena manera de analizar, pero ¿hubiesen tomado en cuenta a Chance si la vestimenta que acostumbraba a lucir hubiese sido de él y no la que le robó al anciano, que lo adoptó, después de su muerte? ¿Lo hubiesen considerado si no hubiese inventado un nombre que daba a entender que venía de una familia adinerada? Da para pensar.

Cabe destacar que este es uno de los libros que me hacen leer, y como pocas veces me agradó, por lo que se merece un espacio en mi modesta biblioteca

martes, 20 de agosto de 2013

Lolita Editores a la vista.

Pablo Peñaloza Aragonés llegó al colegio cuando yo cursaba primero medio, específicamente el año 2010. El tipo  afirmaba  ser  nuestro nuevo profesor de Lenguaje. En la primera clase se presentó; nos contó que había egresado de la Universidad del Desarrollo y que actualmente -en ese entonces- se encontraba estudiando estética. Una vez que Peñaloza habló con el curso para conocernos y darse a conocer implementó una medida que a más de alguno le  disgustó: teníamos que comprar todos los sábados, sin excepción, El Mercurio con el propósito de adquirir la revista Sábado que venía junto con el periódico, y llevar la revista todos los lunes, para así, trabajarla en clase. La actividad consistía en elegir una de las columnas y desarrollarla, pero no analizándola sino que teníamos que transcribirla, textual, pero por fragmentos, los más importantes del texto, según nuestro juicio. El docente aseguraba que había trabajado en Francia, que los niños franceses lo hacían de esa manera y que la metodología tenía sus frutos, años después me di cuenta que dicha actividad contribuyó mucho para mejorar mi redacción.

Al momento de elegir la columna siempre escogía Tiro Libre, que era escrita por Francisco Mouat, básicamente porque tenía un conocimiento previo acerca de su persona, debido a mi afición por el fútbol. Mouat es periodista deportivo. Con el pasar de la semanas le fui agarrando el gustito a la actividad, y no sólo a esta, sino también al escritor.

Tiro Libre empezó a ser un imperdible de los sábados en la mañana, tanto así que revisaba primero la crónica antes de el suplemento deportivo, tanto así que cuando fue sacada del mercurio -de manera inexplicable- me suscribí para que me llegará al mail, 
(después de un tiempo dejé de leerlas, a mi criterio no hay nada más incómodo que leer algo sin tenerlo en la mano, leer a través de una pantalla es detestable) descubrí que su autor no sólo escribía cosas de fútbol y eso me gustó de tal manera que transcribir la columna dejo de ser una tarea para el ramo de Lenguaje y pasó a ser un hobbie.

En una ocasión el profesor, entendido de mi locura por el fútbol, me hizo leer en voz alta  una crónica de La vida deshilachada, donde se narraba la espectacular historia de Poy y el gol más largo del mundo. La historia ya me la sabía pero me entusiasmó el hecho  de que en ese libro habían muchas crónicas como esa   pero de distintos temas. Así que me decidí y me compré dicho libro, hice lo mismo con  Diccionario ilustrado del fútbol, (que fue escrito en conjunto con Patricio Hidalgo, sumado a las excelentes ilustraciones de Guillo)  lo sucedieron Tres viajes, Algunos adioses y Calendario 2008-2011. Investigando y queriendo saber más del periodista me enteré que era el creador de Lolita Editores.  .

Lolita tiene algo especial partiendo por el hecho que su creador acostumbra ser el editor de los libros. Lolita es especial porque sus libros en librerías que conservan cierto romanticismo, en esas librerías que no se encuentran en grandes  malls, como el Parque Arauco, si bien es cierto en esas librerías hay libros de Lolita solo hay pocos ejemplares y si el libro no es muy conocido derechamente no está.

El 13 de agosto recién pasado Lolita tuvo el agrado de lanzar un nuevo libro  llamado Soy de la Unión, que me puso contento y de sobremanera, puesto que es el primer libro del equipo, y una gran proeza hacerlo considerando que ni siquiera la página oficial del club informa. No conozco mucho a Hidalgo pero pareciese tener el perfil adecuado que busca Lolita Editores; escritores que escriban por amor al arte, escritores que escriban por amor a escribir; escritores que no buscan en su trabajo un sustento económico, aquellos que no esperan que sus libros les den de comer, sino escritores que buscan a algún lector, y que este lector quede satisfecho.

Una de las cosas que me gustaría hacer es escribir un libro y que preferentemente tenga como editorial a Lolita, así como cuando un niño quiere ser futbolista y sueña con defender al club de sus amores.


No sé que será de Peñaloza, no alcanzó a estar más un año y medio en el colegio cuando le llegó una oferta para ir a hacer clases a la USACH y decidió marcharse, sólo espero encontrarmelo un día en la calle y darle las gracias por ser el artífice de todo esto.

miércoles, 3 de julio de 2013

El plácer de hacer las cosas por plácer.

Salí de vacaciones, a pesar de que hoy era oficialmente el día en que empieza el receso de a mediados de año yo me adelanté y dejé de ir hace varios días, exceptuando el lunes que tuve que ir porque tenía que rendir una prueba. No tenía sentido ir estos últimos días, el único fin era calentar el asiento; los promedios se habían sacado el miércoles de la pasada semana y seguíamos yendo porque había que cumplir horarios y fechas estipuladas, uno que otro profesor pasaba materia adelantando materia para el segundo semestre pero por lo mismo: no había nada más que hacer.

En estos días ,que me tomé, no me he dedicado solo a flojear y hacerlo todo improductivo, por el contrario, he retomado esos libros que me compro para consumirlos por amor al arte pero, que, desgraciadamente tengo que postergarlos constantemente porque tengo que darle prioridad a aquellos que me imponen en el colegio y si no me hago responsable de su adecuada lectura seré mal calificado. Siento que este tipo de cosas son las que me colapsan y que más me molestan y que de pasada me violentan: que me impongan las cosas. Tener que hacerlas por obligación, creo no ser el único que cuando tiene que hacer las cosas por obligación menos ganas tiene de hacerlas, me desanimo, y más frustrante es cuando les dedicas tiempo y no obtienes el resultado que esperabas, porque, cuento aparte es la subjetividad que existe en todo tipo de correciones: y en un control de lectura ocasionalmente para salir con una buena nota tienes que poner lo que el profesor quiere que pongas y no con lo que tu te quedaste.

Apenas me despreocupé del colegio retomé Calendario 2008-2011 de Francisco Mouat,  un libro que adquirí hace unos meses y que dejé de leer porque tenía que leer Cien años de soledad.Precisamente en una de las crónicas .que se presentan cerca del final del libro, Pancho Mouat  hace mención a un libro de Alejandro Zambra llamado "No leer" donde el autor reivindica el derecho a no leer, a negarse leer eso que no se quiere  leer. Que la moda literaria se vaya al diablo. Leer en cambio a nuestros autores, a los que escriben porque no tienen otro camino para vivir y saben que en algún ricón hay un lector como nosotros que convertirá a sus páginas en un libro valioso en un tesoro.

Terminé Calendario, siento que no me agradó del todo sin embargo no me arrepiento de haberlo leído porque en más de una oportunidad me dejó un gusto agradable por lo que no lo considero como un fracaso en mis primeros pasos como lector. Además en mi estante aún hay libros que no he tenido el privilegio de empezar a consumir, uno de ellos es El principito, libro que me regaló una persona muy especial en un etapa no menos importante de mi corta vida. No dejo de tener un poco de sentimiento de culpa, puesto que este libro me lo regalaron en noviembre del año pasado y  he ido aplazando su lectura. Lo debí haber leído al instante dicen que es bastante bonito, y tiene un detalle muy importante que destacar: es la versión bilingüe, es decir, Ernesto, la persona quién me hizo el obsequio no pasó por alto mi conocido interés por el inglés. Le agradezco a Ernesto porque inconscientemente me dió una segunda oportunidad con este libro, ya que años atrás tuve que leerlo para el colegio y lo leí desconcentradamente, por cumplir, y sin mayor afán de reflexionar perdiéndole todo el sentido a la lectura (porque los libros son para eso, para reflexionar, sin excepción) lo que se vió reflejado  en la nota que obtuve.

 Hoy le conté a un amigo acerca del libro que empezaré a leer y me mostró su fascinacion por este, además me di el tiempo de acotarle lo que sucedió la primera vez que lo leí a lo que me preguntó: "¿era para el colegio?" le dije que sí y me respondió: "suele suceder," dejándome en claro que no era el único y conveciéndome sin querer hacerlo que no existe nada peor que te obliguen hacer lo que a ti te gusta, y qué cuando lo hacen, hacen que te confundas; llegas a pensar que lo que te apasiona, no te gusta. Lo hacen ver feo. 


martes, 28 de mayo de 2013

¡Campeones!

No hay otro término para describirlo mejor: somos campeones, al fin podemos sacarnos las penas, las frustraciones, los líos que tenemos a modo personal. Todo esto lo sacamos a traves del llanto, mas no podemos conformarnos con eso,  por momentos no dimensionamos que somos parte de una generación de hinchas que marcó un hito; no, definitivamente no nos damos cuenta. Yo me pregunto. me refriego, me recalco: ví a mi equipo ser monarca por primera vez en nuestro estadio ¿cuántos hinchas ya fallecidos les hubiese gustado tener esta experiencia? ¿A qué precio hubieran llegado para poder  ver este hito?

Unión Española es un equipo de tradición antigua, de hinchada predominantemente longeva, algo tiene este equipo que no llama a nuevas generaciones, salvo algunas excepciones. Sin embargo son rostros más bien jóvenes que se ven constantemente en santa Laura, pero para estas instancias más o menos importantes suelen verse ciertos rostros ya más entrados en edad y que por motivos obvios no pueden ir con tanta frecuencia al mítico Santa Laura.

Me siento un afortunado, por lo mencionado anteriormente, mi equipo salió por primera vez en su estadio y estuve presente, y no solo estuve presente en el partido final,donde culminamos la campaña y levantamos la copa, sino que también en gran parte de la campaña. Ayer fue la guinda de la torta. Me dí el tiempo de derramar las lágrimas de algo que nos merecíamos como institución; atrás quedaron esas lágrimas de frustración cuando no nos salía nada en la liguilla de promoción el dos mil ocho contra Puerto Montt; presentes, pero sin rabia están deambulando los recuerdos de ese partido contra la u, donde lloraba por la pérdida de un campeonato, del cual nos habíamos generado muchas expectativa como hinchas, además de lo doloroso que es que celebren en tu cara y en tu estadio, y con un poco de pena sigo recordando las postales de aquella final en Talcahuano donde las lágrimas se hicieron presente también, pero en esta ocasión de una tristeza indescriptible, tanto así que entre algunos hinchas me tuvieron que levantar del suelo.

Pero este domingo era una suerte de borrón y cuenta nueva; la semana estuvo de infarto y nada me desconcentraba de lo que podía y no podía pasar, me costaba concentrarme, me costaba retomar ciertas lecturas, La consigna era una sola: cerrar heridas. ¿Cómo no ilusionarse si el partido pasado lo ganamos de una manera maravillosa, donde el gol de Ampuero te hacía pensar que ibamos a tocar la gloria? La madrugada de ese domingo me desperté unas cuatro veces, la hora no pasaba nunca. Llegó el día me levanté a eso de las diez AM, me levanté a buscar el diario me, bañé y me puse a esperar a mis compañeros quienes iban a estar en mi casa a minutos previos del partido, debido a la cercanía que tiene mi hogar con el estadio.

Fuimos ya al estadio cuando aún restaban un poco más de dos horas para el inicio del partido. Pasamos por los dispositivos de seguridad, acto seguido nos sometimos a las revisiones de carabineros. Una vez adentro hacíamos hora, mirabamos como llegaba paulatinamente la gente, conversábamos y yo constantemente preguntaba si en ellos había nervios con el fin de saber si sentían lo mismo que yo sentía, salían los equipos a hacer el precalentaminento. La hora se acercaba. Por fin el partido comenzó; los nervios estaban  y a medida que pasaban los minutos iban aumentando. Tenía mi concentración puesta tanto en lo que estaba viendo y en lo que estaba escuchando de lo que pasaba en Arica, con el gol de los norteños, que se gritó en Santa Laura como si fuese un gol de la mismísima unión, las tensiones se fueron apaciguando pero no del todo.

Al inicio del segundo tiempo todo seguían igual, pero hubo en hecho que hizo que las pulsaciones incrementaran y este fue el empate de católica en Arica. En ese momento reaparecieron todos los fantasmas de Talcahuano y de otras veces en que el objetivo se nos escapó de las manos. Finalmente todo fue volviendo a la normalidad cuando pudimos convertir el gol y el otro partido que también nos importaba no registraba mayor movimiento, el partido finalmente finalizó somos campeones y en esos momentos el llanto, ese maldito llanto que tantas veces era de pena, de impotencia, de frustración, al fin era de felicidad al fin era de emoción y ver que los jugadores también se inuncaban los ojos con ese  mismo tipo de lágrimas era más emocionante aún. Una vez terminada todas esas vueltas olímpicas, retenidas y aguantadas por este maldito/bendito deporte decidí ir hacia los camarines a fotografiarme con jugadores y agradecerles por lo que se había logrado. Más grande fue mi felicidad y mi emoción cuando me encontraba con los jugadores, los abrazaba, les daba las gracias y la mayoría de ellos  replicaban: "felicitaciones", haciendome parte de esto. Una vez que se empezaba hacer tarde decidí volver a casa y mientras hacía egreso del recinto notifiqué que quedaba una puerta abierta no lo pensé dos veces y me metí a la cancha  a sacarme una foto dentro de ella y recordando una enseñanaza que me dejaron acerca de que las cosas adquirían valor según su contexto histórico arranqué pasto de la cancha, de esa cancha que por primera vez nos vió alzar una copa. Ahora ese pedacito de pasto se encuentra guardado en una cajita esperando que algún día, varios años después, vuelva a abrir la cajita y recordar este hito maravilloso que pude vivir y que muchos murieron esperando verlo.

Somos campeones, por fin somos campeones, ocho años era mucho tiempo para volver a tocar la gloria y ciento dieciseis más aún, algún día esto tenía que pasar y agradezco que este día se haya dado mientras yo este vivo, me he preocupado de que esto no se me olvide nunca más. El partido del domingo se encuentra grabado para poder verlo una y otra vez, los diarios del día después están todos guardados y el pedacito de pasto,espero que sea guardado por muchos años, entregarselo a mi descendencia, si es que llega y espero de verdad espero que el veintiseis de mayo del dos mil trece sea grabado en la piel de miles de personas aparte de la mía, que la gente de este club no se olvide nunca que fue parte de un hito que no se le baje el perfil porque esto de verdad que es importantísimo. ¡Campeones!

lunes, 13 de mayo de 2013

Me gustaría

Me gustaría dejar todo para última hora, me gustaría avanzar más rápido, me gustaría tener buenas notas, me gustaría caerles bien a todos, me gustaría siempre dejar buenas impresiones a priori, me gustaría no ser tan irregular, me gustaría leer más de lo que leo, me gustaría aprender a decir que no, me gustaría compatibilizar mejor los tiempos, me gustaría entender matemática, me gustaría poder hacer tantas cosas, pero me encantaría nunca dejar de ser como soy

viernes, 5 de abril de 2013

Procesos de emancipación.

Hace dos semanas, hace exactamente dos semanas tomé, creo, la decisión más importante de mi corta vida. Después de maditarlo por casi tres años decidí hacerme el tatuaje que tanto anhelaba, eso si, sin el completo apoyo  de mi mamá y el desconocimiento de mi padre. Era una determinación tan díficil como improvisada, la decisión la tomé de la nada, había escuchado a una compañera que se iba a tatuar cierto dia, me animé y dije ahora es cuando más aún porque contaba con el dinero puesto que hacia pocos días había estado de cumpleaños y me llegó la recaudación suficiente para costear el rayado.

Estaba todo listo, ya no habían excusas para arrepentirse, me armé de valor, la noche anterior pensé en todas las consecuencias que esto podría acarrear, sin embargo no dudé por un momento. Al otro día en el colegio las ansias predominaban, la hora no avanzaba nunca y a mi compañera, la cual tambíén se tatuaba ese dia, le realizaba constantes preguntas como: "¿Estás nerviosa?, ¿estás ansiosa?, ¿estás feliz? A ver si lograba compartir ciertas sensaciones que yo sentía. Terminó la jornada escolar, pasaron algunos minutos y emprendimos el rumbo al lugar donde depositaría toda mi confianza en la persona encargada, esperando buenos resultados. Mientras caminaba hacia el local estaba nervioso, las pulsaciones estaban a mil y cuestionaba ciertas cosas. Una vez allí me encontré con el tatuador, con quién me había comunicado previamente, trajo el diseño al cual le di mi aprobación de manera inmediata, dudando un poco del tamaño, pero finalmente me convenció, calcó el diseño y manos a la obra. Empezó con su trabajo y a medida que la cosa avanzaba iba perdiendo el miedo al asunto, a pesar que en cierta parte era bastante doloroso. En el momento que terminó fui de inmediato a comprar algo para comer, el hambre abundaba, no habia almorzado nada y estaba algo mareado.

Era el turno de mi compañera su tatuaje no demoró más allá de treinta minutos . Era momento de partir, escuché las instrucciones de cuidado, compré lo que había que comprar y me fui para mi casa, al llegar le mostré el juguete nuevo a mi mamá y a mi hermana ambas lo encontraron muy grande pero el principal objetivo era contarle a mi papá, no sabía su reacción ni lo que diría. Así estuve por unos tres días  hasta que le dije, al principio se desilusionó un poco, pero a la postre mostró su aprobación.

Al final me cuestioné por qué pensé en un principio con esconderme, no tengo por qué hacerlo, es mi cuerpo, sere yo el que lo tenga rayado por el resto de mi vida y tengo lo que deseaba. Hacerme el tatuaje me sirvió para eso, para darme cuenta que tengo libertad de acción con mi cuerpo, no me arrepiento y no me arrepentiré ya que el equipo de fútbol es lo único que se queda contigo fijo hasta el fin de tus días.

sábado, 30 de marzo de 2013

¡Somos tan felices! ¡Cuanto nos queremos!

Como es costumbre y tan característico en el colegio, específicamente los cuartos medios, estamos haciendo los típicos polerones, esos que son personalizados, por lo general negros con ciertos diseños y con el nombre correspondiente de cada alumno. En lo que respecta al cuarto humanista aún no nos ponemos de acuerdo, y esto se ha transformado en la excusa perfecta para que algunos en más de un año recién se hablen para interactuar por la prenda que todos quieren vestir, aunque claro en algunos casos esas interacciones van de la mano de ironías e insultos. ¿Pero con qué moral vamos a hacer un polerón del curso si ni siquiera nos saludamos en la mañana, si ni siquiera nos  hablamos? ¿Será que acaso queremos hacer el mejor polerón y el más cachilupi  para intentar tapar todos nuestras falencias de comunicación e imperfecciones como curso?  En mi caso cro que hacer la prenda es para un curso unido y de buenas relaciones entre sus integrantes, el nuestro no es el caso, pareciese que somos un conjunto de islas, por lo que hacer el abrigo sería un acto de hipocresía.

¿Cuántas veces caeremos en la hipocresía? Poniendo buenas caras a lo que no nos parece, cayendo, incluso, en lo que a nosotros mismos no nos parece y tenemos que caer en una inconsecuencia totalmente molesta y cínica,  mostrando una sonrisa totalmente mentirosa a integrantes de nuestro propio círculo familiar, que no nos puede caer mal porque es de la familia y no nos queda otra que fingir y demostrar que nada ha pasado.

Finalmente esperaremos unas cuántas semanas a ver si nos ponemos de acuerdo, por lo menos algunos se están diciendo unas cuantas cosas a la cara, pero de aquí a lograr una unidad, la buena convivencia y que desaparezcan esas islas, para hacernos realmente merecedores del famoso polerón. Díficil.

viernes, 22 de marzo de 2013

Prioridades cambiadas.

Es mi último año en el colegio, y por lo tanto el último retiro con mi curso, pero hay un problema, la fecha de este coincide con un partido de la unión totalmente trascendental para las aspiraciones por el título además de coincidir con la celebración de cumpleaños de mi mamá. Cuando dije en mi casa y entre mis pares que prefería ausentarme del retiro para asistir al partido principalmente las críticas no se demoraron en llegar y sobraron aseveraciones como: "Es tú último retiro"; "es un partido nada más"; "no seas huevón"; "un partido que te pierdas, que más da".

Al momento de criticar somos expertos en dar cátedra de que es éticamente correcto y que no, para todos es más sano ir al retiro y hacer lo que sociedad y su ética nos imponen, pero no si no lo sienten no lo entienden, ¿sabrán ellos la verdadera razón por la cual prefiero a un equipo de fútbol por sobre mi familia y mis amigos? Quizás ellos son del montón y siguen lo que los demás siguen, yo no.

Mi lista es larga, suma y sigue he dejado varias unidades de cumpleaños familiares por ir a ver a la unión, la cantidad de veces que he dejado de estudiar, quedando al mismo tiempo colgado en las pruebas. El tema es de simple solución, solo basta con darse cuenta de que no todos tenemos las mismas prioridades.

En definitiva iré al retiro, puesto que lo más probable es que llegue al estadio aquel sábado en la mañana, pero espero que quienes lean esta crónica ayuden al objetivo de esta crónica, reflexionar, si usted es de aquellos quienes crítican a los demás por dejar a su familia, sus estudios ó su trabajo en segundo plano por uno u otro factor, piense que lo socialmente aceptado no es necesariamente lo que está correcto.

sábado, 16 de marzo de 2013

El plácer de estar solo.

Intento irme todos los días al colegio en auto, la noche anterior llamo a mi papá y le digo: "ven a buscarme mañana, por favor" y el asiente sin problemas. Lo hago por comodidad y por ahorrarme uno que otro peso que se me va en el transporte público, sin embargo siempre me dejo un día para mi donde me voy solo al colegio, no sé porque pero lo bauticé: "Lucas's Day" (Dia de Lucas) porque es mi día, me lo dedicó a mi mismo para pensar, debatir, pelear conmigo mismo, reprochar ciertas actitudes de mi persona, como también ponerme orgulloso de otras tantas y por supuesto pensar en el tema de mi siguiente crónica, la cual escribo en este humilde espacio.

Esta hermosa sensación de dedicarme un tiempo para mí lo descubrí hace poco, el año pasado salí de mis labores educacionales a la una y tenía clases en el norteamericano a las tres y media, por lo que aproveché mi tiempo y fui a almorzar al McDonald's, para posteriormente darme una vuelta por providencia a caminar, solo para hacer hora.

Hubo un tiempo, cuando vivía con mi papá, que pasaba mucho tiempo solo, pero no siempre es bueno; te hace falta alguien con quién conversar y algo que compartir, esa fue una de las razones por la que me vine con mi mamá, pero a pesar de que acá está plagado de gente y rara vez la casa goza de soledad siento que aún existe esa falencia de hablar con alguien. Acá carece la comunicación.

Estar solo es una instancia única, la cual no tienes todos los días, es la instancia perfecta para arreglar el mundo solo, para conocerte y para dedicarte unos segundos. El día que me dedico, siempre tomo el camino más largo para llegar al colegio y lo aprovecho  al máximo para analizar los temas que a mi me preocupan, proyectarme a corto plazo y reflexionar. Ojalá nunca me falte tiempo para mi.

viernes, 8 de marzo de 2013

Si está muerto, es bueno.

Hace poco terminé de leer "El empampado Riquelme" un libro escrito por Francisco Mouat donde narra, con una extensa investigación previa, la historia de Julio Riquelme Ramírez que desaparece de la nada. El 2 de febrero de 1956 Riquelme sube al tren longitudinal en La Calera con destino a Iquique. Riquelme iba al bautizo de su nieto, pero algo pasó que no llegó a su destino.

El hombre no tenía buenos antecedentes, era mujeriego y con sus acciones uno podía concluir que no era uno de los mejores padres, a pesar de que nunca faltó comida en el hogar. Por este historial que Riquelme tenía a su haber, la familia pensó que le dió por dejar todo tirado y no le importó nada, sin embargo cuarenta y tres años después  los restos de Riquelme aprecen en medio de la pampa. En ese momento la familia siente la imperiosa necesidad de brindarle un adiós como corresponde y sepultarlo en el cementerio 3 de Iquique. ¿Por qué la familia siente la pérdida de su pariente sólo cuando se enteran que el fallecimiento de Riquelme fue a partir de una tragedia?

Este libro junto con "Algunos adioses" me hicieron reflexionar sobre el impacto que genera la muerte en la sociedad y me surgen preguntas como: ¿Por qué no somos capaces de destacar las características negativas de una persona? personalmente no soy partidario de esa ley de que no existe muerto malo, ¿por qué no destacar aquellas características que supuestamente son negativas bajo nuestra ética? ¿Será que acaso no nos atrevemos porque sentimos que no nos vamos en paz con el difunto? No lo sé, sólo sé que al momento de mi muerte deseo que me recuerden con mis pros y contras, con mis defectos y virtudes, puesto que ambas son parte de mi esencia y mi persona.

sábado, 2 de marzo de 2013

Maldito/bendito fútbol.

Empiezo a escribir esta crónica, cuando recién vengo llegando del estadio, estoy disconforme, perdimos dos puntos en casa con un equipo totalmente abordable, que destaca por su pragmatismo y juego defensivo. Lo peor de todo es que podemos perder terreno y se hace presente  la molestia de no haber podido ganar, aquella molestia que solo se puede quitar cuando salgamos nuevamente a la cancha y ganemos.

En los momentos de amargura me arrepiento de haberme metido tanto en este deporte y más aun abanderarme de un equipo, y pienso: "Si no amara los colores no estaría tan bajoneado" como esa semana entera, que estuve pateando la perra cuando se nos escapó la clasificación de las manos en la Copa Sudamericana del 2009 ante Vélez, me dolió más que perder la final con la u. La mayor parte de mis penas y decepciones se producen por esto, sin embargo las alegrías también hacen lo suyo; ¿cómo olvidar esa liguilla de promoción contra Puerto Montt, cuando quedaban tan solo treinta y cinco minutos y  la cuenta era de 3-0 a favor de la visita? La cosa no era fácil había que al menos empatar el partido si es que no se quería estar la próxima temporada en segunda, y se logró. A falta de diez minutos Gerardo Cortés con una especie de tijera decretó el empate y la permanencia en primera división. Creo que no fui el único que nos vió jugando en la segunda división contra equipos que en ese entonces peleaban por un cupo a la máxima categoría. O cómo olvidar cuando alzamos esa copa tras largos 28 años de sequía,  fue hermoso, puesto que nadie se lo esperaba, entramos a los play off apenas, posicionándonos décimo en la fase regular, sin embargo vencimos a candidatos fijos para el título como Universidad de Chile y Universidad Católica. También está aquella liguilla de copa libertadores que nos adjudicamos tras vencer en partidos de ida y vuelta a Universidad de chile, llave en la cual nos vimos sólidos en defensa en el primer partido y contundentes en el segundo, y a Audax Italiano donde en dos apretados partidos nos impusimos en Santa Laura y empatamos en la florida. Aquella clasificación a Copa Libertadores se celebró como si fuera un título.

En este equipo abundan las penas por sobre las alegrías, recuerdo cuando mi papá me contó todo lo que lloró cuando perdimos el campeonato ante Everton en el año 1976 y traspaso ese relato a primera persona en casos específicos como el Clausura 2004, Apertura 2009 y el fatídico y recordado Clausura 2012 donde perdimos un partido inexplicable. Aún estoy buscando explicaciones.

A pesar de todo no me arrepiento, es más, siento que la mejor decisión que he tomado es ser hincha de unión, esas caídas y esos achaques que sufro cuando el futbol no nos apremia me han demostrado que esto pasa más allá por una simpatía por un equipo, es mi prioridad, es la excusa perfecta para evadir esos compromisos aparentemente más importantes, que la sociedad y su ética lo imponen como por ejemplo: el trabajo, el colegio, la universidad, cumpleaños familiares, la familia en sí misma, los amigos. No hay nada -no existe- nada más importante que la unión, y si llegamos a descender o algo peor jamás dejaré estos colores porque como dice Galeano. Cito:

En su vida, un hombre puede cambiar de mujer, de partido político o religión, pero nunca puede cambiar de equipo de futbol.



                                           Bendito Fútbol


                                            Maldito Fútbol



miércoles, 27 de febrero de 2013

El último primer día.

Las vacaciones se están terminando, y como es costumbre hay que volver a nuestras labores, en mi caso tengo que volver al colegio. Sin embargo no es un año cualquiera, ya que estoy ad portas de cumplir un ciclo, de cerrar un periodo, pero abrir otros, cierro una puerta para abrir muchas más.

Es mi último año y existen una serie de sensaciones en mi cuerpo: miedo, ansias, felicidad, angustia, tristeza. Son doce largos años en el mismo establecimiento educacional, el cien por ciento de mis amistades se concentran en este y sin quererlo sé que se perderá el contactos con muchos cuando se le ponga el candado a este ciclo. Esto da para quedarse pensando muchas cosas que rondan en mi cabeza: ¿Cómo será aquel último día de clases? ¿ Cómo reaccionaré?.

Son muchos los años en el mismo colegio, muchos rostros se han matenido, otros se han ido y otros se han quedado en el camino.

Estoy en cuarto medio es la última oportunidad de intentar "arreglar" los malos resultados, podríamos decir que son los últimos veinte minutos del partido y hay que dar vuelta el partido, se están quemando los cartuchos, mis promedios anteriores son paupérrimos, quizás no me alcancé para una universidad que yo quiera porque me las tiré, sin embargo no me arrepiento puesto que lo pasé bien pero tal como este blog títula los partidos duran noventa y los brazos no se pueden bajar mucho menos ahora.

domingo, 24 de febrero de 2013

"Seguiremos siendo inmortales; más allá de nuestra muerte corporal queda nuestra memoria, y más allá de nuestra memoria quedan nuestros actos, nuestros hechos, nuestras actitudes, toda esa maravillosa parte de la historia universal, aunque no lo sepamos y es mejor que no lo sepamos."

Jorge Luis Borges
"Nostalgia sí, pero del futuro, de lo que no nos ha pasado pero debería pasarnos"

Teillier

Así tiene que ser.

Este sábado fue un sábado distinto, de aquellos sábados que te dejan un gusto de total agrado en tu paladar. Me desperté temprano con una agradable llamada a mi celular, me levanté fui a buscar "El Mercurio" y como es costumbre le eché una hojeada a la revista Sábado.

Me esparaba un gran día, sin puntos bajos partiendo porque mi mamá haría mi plato favorito, el que solo ella sabe hacer. Después de degustar el almuerzo, la famila se fue de compras, mientras yo tomaba una ducha y esperaba a mi viejo amigo Raimundo quién me invitó a disfrutar de una tarde de fútbol, el partido lo protagonizaba su querido Palestino. Me pasó a buscar a mi hogar, nos dirigimos hacia el Nacional Julio Martínez Prádanos, fuimos sometidos al estricto control implementado por Carabineros e hicimos ingreso al recinto deportivo. El partido comenzó y a pesar de que tuvo de todo pienso que estuvo carente de fútbol las carcajadas, puteadas y bromas no faltaron entre la parcialidad local. El partido terminó y el objetivo era vovler sin novedad a nuestros respectivos hogares, puesto que nos teníamos que devolver en metro junto a todos los hinchas de Colo Colo. La caminata fue grata hacia tiempo no entablabamos una conversación por circunstancias ajenas a nosotros el año recién pasado nos faltó comunicación, nos separamos, se dilató un poco la amistad, por esta razón siento que este día que compartimos, como en los viejos tiempos, sirvió para recordarnos mutuamente que podemos confiar en el otro. Se recuperó tiempo perdido.

Una vez que llegué a casa me encontré con la grata sorpresa. Estaban haciendo un asado, me serví un pedacito de carne y me dispuse a ver el partido de mi equipo, se veía un partido complicado el 0-0 se mantuvo por casi todo el encuentro y unión no se encontraba con el gol, el gol llegó, lo hizo Jorge Ampuero y mi cábala nuevamente me respondió y con creces.

Fue un gran sábado, cumplió las expectativas se cumplió un gran día y más importante aún se cerró una semana perfecta. Nada que decir.