sábado, 2 de marzo de 2013

Maldito/bendito fútbol.

Empiezo a escribir esta crónica, cuando recién vengo llegando del estadio, estoy disconforme, perdimos dos puntos en casa con un equipo totalmente abordable, que destaca por su pragmatismo y juego defensivo. Lo peor de todo es que podemos perder terreno y se hace presente  la molestia de no haber podido ganar, aquella molestia que solo se puede quitar cuando salgamos nuevamente a la cancha y ganemos.

En los momentos de amargura me arrepiento de haberme metido tanto en este deporte y más aun abanderarme de un equipo, y pienso: "Si no amara los colores no estaría tan bajoneado" como esa semana entera, que estuve pateando la perra cuando se nos escapó la clasificación de las manos en la Copa Sudamericana del 2009 ante Vélez, me dolió más que perder la final con la u. La mayor parte de mis penas y decepciones se producen por esto, sin embargo las alegrías también hacen lo suyo; ¿cómo olvidar esa liguilla de promoción contra Puerto Montt, cuando quedaban tan solo treinta y cinco minutos y  la cuenta era de 3-0 a favor de la visita? La cosa no era fácil había que al menos empatar el partido si es que no se quería estar la próxima temporada en segunda, y se logró. A falta de diez minutos Gerardo Cortés con una especie de tijera decretó el empate y la permanencia en primera división. Creo que no fui el único que nos vió jugando en la segunda división contra equipos que en ese entonces peleaban por un cupo a la máxima categoría. O cómo olvidar cuando alzamos esa copa tras largos 28 años de sequía,  fue hermoso, puesto que nadie se lo esperaba, entramos a los play off apenas, posicionándonos décimo en la fase regular, sin embargo vencimos a candidatos fijos para el título como Universidad de Chile y Universidad Católica. También está aquella liguilla de copa libertadores que nos adjudicamos tras vencer en partidos de ida y vuelta a Universidad de chile, llave en la cual nos vimos sólidos en defensa en el primer partido y contundentes en el segundo, y a Audax Italiano donde en dos apretados partidos nos impusimos en Santa Laura y empatamos en la florida. Aquella clasificación a Copa Libertadores se celebró como si fuera un título.

En este equipo abundan las penas por sobre las alegrías, recuerdo cuando mi papá me contó todo lo que lloró cuando perdimos el campeonato ante Everton en el año 1976 y traspaso ese relato a primera persona en casos específicos como el Clausura 2004, Apertura 2009 y el fatídico y recordado Clausura 2012 donde perdimos un partido inexplicable. Aún estoy buscando explicaciones.

A pesar de todo no me arrepiento, es más, siento que la mejor decisión que he tomado es ser hincha de unión, esas caídas y esos achaques que sufro cuando el futbol no nos apremia me han demostrado que esto pasa más allá por una simpatía por un equipo, es mi prioridad, es la excusa perfecta para evadir esos compromisos aparentemente más importantes, que la sociedad y su ética lo imponen como por ejemplo: el trabajo, el colegio, la universidad, cumpleaños familiares, la familia en sí misma, los amigos. No hay nada -no existe- nada más importante que la unión, y si llegamos a descender o algo peor jamás dejaré estos colores porque como dice Galeano. Cito:

En su vida, un hombre puede cambiar de mujer, de partido político o religión, pero nunca puede cambiar de equipo de futbol.



                                           Bendito Fútbol


                                            Maldito Fútbol



miércoles, 27 de febrero de 2013

El último primer día.

Las vacaciones se están terminando, y como es costumbre hay que volver a nuestras labores, en mi caso tengo que volver al colegio. Sin embargo no es un año cualquiera, ya que estoy ad portas de cumplir un ciclo, de cerrar un periodo, pero abrir otros, cierro una puerta para abrir muchas más.

Es mi último año y existen una serie de sensaciones en mi cuerpo: miedo, ansias, felicidad, angustia, tristeza. Son doce largos años en el mismo establecimiento educacional, el cien por ciento de mis amistades se concentran en este y sin quererlo sé que se perderá el contactos con muchos cuando se le ponga el candado a este ciclo. Esto da para quedarse pensando muchas cosas que rondan en mi cabeza: ¿Cómo será aquel último día de clases? ¿ Cómo reaccionaré?.

Son muchos los años en el mismo colegio, muchos rostros se han matenido, otros se han ido y otros se han quedado en el camino.

Estoy en cuarto medio es la última oportunidad de intentar "arreglar" los malos resultados, podríamos decir que son los últimos veinte minutos del partido y hay que dar vuelta el partido, se están quemando los cartuchos, mis promedios anteriores son paupérrimos, quizás no me alcancé para una universidad que yo quiera porque me las tiré, sin embargo no me arrepiento puesto que lo pasé bien pero tal como este blog títula los partidos duran noventa y los brazos no se pueden bajar mucho menos ahora.

domingo, 24 de febrero de 2013

"Seguiremos siendo inmortales; más allá de nuestra muerte corporal queda nuestra memoria, y más allá de nuestra memoria quedan nuestros actos, nuestros hechos, nuestras actitudes, toda esa maravillosa parte de la historia universal, aunque no lo sepamos y es mejor que no lo sepamos."

Jorge Luis Borges
"Nostalgia sí, pero del futuro, de lo que no nos ha pasado pero debería pasarnos"

Teillier

Así tiene que ser.

Este sábado fue un sábado distinto, de aquellos sábados que te dejan un gusto de total agrado en tu paladar. Me desperté temprano con una agradable llamada a mi celular, me levanté fui a buscar "El Mercurio" y como es costumbre le eché una hojeada a la revista Sábado.

Me esparaba un gran día, sin puntos bajos partiendo porque mi mamá haría mi plato favorito, el que solo ella sabe hacer. Después de degustar el almuerzo, la famila se fue de compras, mientras yo tomaba una ducha y esperaba a mi viejo amigo Raimundo quién me invitó a disfrutar de una tarde de fútbol, el partido lo protagonizaba su querido Palestino. Me pasó a buscar a mi hogar, nos dirigimos hacia el Nacional Julio Martínez Prádanos, fuimos sometidos al estricto control implementado por Carabineros e hicimos ingreso al recinto deportivo. El partido comenzó y a pesar de que tuvo de todo pienso que estuvo carente de fútbol las carcajadas, puteadas y bromas no faltaron entre la parcialidad local. El partido terminó y el objetivo era vovler sin novedad a nuestros respectivos hogares, puesto que nos teníamos que devolver en metro junto a todos los hinchas de Colo Colo. La caminata fue grata hacia tiempo no entablabamos una conversación por circunstancias ajenas a nosotros el año recién pasado nos faltó comunicación, nos separamos, se dilató un poco la amistad, por esta razón siento que este día que compartimos, como en los viejos tiempos, sirvió para recordarnos mutuamente que podemos confiar en el otro. Se recuperó tiempo perdido.

Una vez que llegué a casa me encontré con la grata sorpresa. Estaban haciendo un asado, me serví un pedacito de carne y me dispuse a ver el partido de mi equipo, se veía un partido complicado el 0-0 se mantuvo por casi todo el encuentro y unión no se encontraba con el gol, el gol llegó, lo hizo Jorge Ampuero y mi cábala nuevamente me respondió y con creces.

Fue un gran sábado, cumplió las expectativas se cumplió un gran día y más importante aún se cerró una semana perfecta. Nada que decir.