martes, 20 de agosto de 2013

Lolita Editores a la vista.

Pablo Peñaloza Aragonés llegó al colegio cuando yo cursaba primero medio, específicamente el año 2010. El tipo  afirmaba  ser  nuestro nuevo profesor de Lenguaje. En la primera clase se presentó; nos contó que había egresado de la Universidad del Desarrollo y que actualmente -en ese entonces- se encontraba estudiando estética. Una vez que Peñaloza habló con el curso para conocernos y darse a conocer implementó una medida que a más de alguno le  disgustó: teníamos que comprar todos los sábados, sin excepción, El Mercurio con el propósito de adquirir la revista Sábado que venía junto con el periódico, y llevar la revista todos los lunes, para así, trabajarla en clase. La actividad consistía en elegir una de las columnas y desarrollarla, pero no analizándola sino que teníamos que transcribirla, textual, pero por fragmentos, los más importantes del texto, según nuestro juicio. El docente aseguraba que había trabajado en Francia, que los niños franceses lo hacían de esa manera y que la metodología tenía sus frutos, años después me di cuenta que dicha actividad contribuyó mucho para mejorar mi redacción.

Al momento de elegir la columna siempre escogía Tiro Libre, que era escrita por Francisco Mouat, básicamente porque tenía un conocimiento previo acerca de su persona, debido a mi afición por el fútbol. Mouat es periodista deportivo. Con el pasar de la semanas le fui agarrando el gustito a la actividad, y no sólo a esta, sino también al escritor.

Tiro Libre empezó a ser un imperdible de los sábados en la mañana, tanto así que revisaba primero la crónica antes de el suplemento deportivo, tanto así que cuando fue sacada del mercurio -de manera inexplicable- me suscribí para que me llegará al mail, 
(después de un tiempo dejé de leerlas, a mi criterio no hay nada más incómodo que leer algo sin tenerlo en la mano, leer a través de una pantalla es detestable) descubrí que su autor no sólo escribía cosas de fútbol y eso me gustó de tal manera que transcribir la columna dejo de ser una tarea para el ramo de Lenguaje y pasó a ser un hobbie.

En una ocasión el profesor, entendido de mi locura por el fútbol, me hizo leer en voz alta  una crónica de La vida deshilachada, donde se narraba la espectacular historia de Poy y el gol más largo del mundo. La historia ya me la sabía pero me entusiasmó el hecho  de que en ese libro habían muchas crónicas como esa   pero de distintos temas. Así que me decidí y me compré dicho libro, hice lo mismo con  Diccionario ilustrado del fútbol, (que fue escrito en conjunto con Patricio Hidalgo, sumado a las excelentes ilustraciones de Guillo)  lo sucedieron Tres viajes, Algunos adioses y Calendario 2008-2011. Investigando y queriendo saber más del periodista me enteré que era el creador de Lolita Editores.  .

Lolita tiene algo especial partiendo por el hecho que su creador acostumbra ser el editor de los libros. Lolita es especial porque sus libros en librerías que conservan cierto romanticismo, en esas librerías que no se encuentran en grandes  malls, como el Parque Arauco, si bien es cierto en esas librerías hay libros de Lolita solo hay pocos ejemplares y si el libro no es muy conocido derechamente no está.

El 13 de agosto recién pasado Lolita tuvo el agrado de lanzar un nuevo libro  llamado Soy de la Unión, que me puso contento y de sobremanera, puesto que es el primer libro del equipo, y una gran proeza hacerlo considerando que ni siquiera la página oficial del club informa. No conozco mucho a Hidalgo pero pareciese tener el perfil adecuado que busca Lolita Editores; escritores que escriban por amor al arte, escritores que escriban por amor a escribir; escritores que no buscan en su trabajo un sustento económico, aquellos que no esperan que sus libros les den de comer, sino escritores que buscan a algún lector, y que este lector quede satisfecho.

Una de las cosas que me gustaría hacer es escribir un libro y que preferentemente tenga como editorial a Lolita, así como cuando un niño quiere ser futbolista y sueña con defender al club de sus amores.


No sé que será de Peñaloza, no alcanzó a estar más un año y medio en el colegio cuando le llegó una oferta para ir a hacer clases a la USACH y decidió marcharse, sólo espero encontrarmelo un día en la calle y darle las gracias por ser el artífice de todo esto.