sábado, 16 de marzo de 2013

El plácer de estar solo.

Intento irme todos los días al colegio en auto, la noche anterior llamo a mi papá y le digo: "ven a buscarme mañana, por favor" y el asiente sin problemas. Lo hago por comodidad y por ahorrarme uno que otro peso que se me va en el transporte público, sin embargo siempre me dejo un día para mi donde me voy solo al colegio, no sé porque pero lo bauticé: "Lucas's Day" (Dia de Lucas) porque es mi día, me lo dedicó a mi mismo para pensar, debatir, pelear conmigo mismo, reprochar ciertas actitudes de mi persona, como también ponerme orgulloso de otras tantas y por supuesto pensar en el tema de mi siguiente crónica, la cual escribo en este humilde espacio.

Esta hermosa sensación de dedicarme un tiempo para mí lo descubrí hace poco, el año pasado salí de mis labores educacionales a la una y tenía clases en el norteamericano a las tres y media, por lo que aproveché mi tiempo y fui a almorzar al McDonald's, para posteriormente darme una vuelta por providencia a caminar, solo para hacer hora.

Hubo un tiempo, cuando vivía con mi papá, que pasaba mucho tiempo solo, pero no siempre es bueno; te hace falta alguien con quién conversar y algo que compartir, esa fue una de las razones por la que me vine con mi mamá, pero a pesar de que acá está plagado de gente y rara vez la casa goza de soledad siento que aún existe esa falencia de hablar con alguien. Acá carece la comunicación.

Estar solo es una instancia única, la cual no tienes todos los días, es la instancia perfecta para arreglar el mundo solo, para conocerte y para dedicarte unos segundos. El día que me dedico, siempre tomo el camino más largo para llegar al colegio y lo aprovecho  al máximo para analizar los temas que a mi me preocupan, proyectarme a corto plazo y reflexionar. Ojalá nunca me falte tiempo para mi.